¡Una compra que me hizo sentir muy feliz!
¿La entrega? ¡Rápido, rápido! El repartidor llegó justo a tiempo, como un relojero suizo dopado con cafeína. En cuanto a la pantalla... ¡ah, la pantalla! Una auténtica joya de la tecnología: grande, luminosa, agradable como una caricia de seda sobre la piel de un bebé.
Desde que lo conecté, tengo la impresión de que mis ojos están de vacaciones en las Bahamas.
En resumen, una compra magnífica, que recomiendo más calurosamente que un radiador en pleno mes de enero.
¡Adelante, mis corderitos, es todo bueno!

























































